El
Estado Provincial y Municipal de Santa Fe dio oportunamente el impulso
para posibilitar nuevas inversiones a desarrollar en tierras del
ex - puerto de la ciudad.
Casi sin distinción
de sectores, muchos fuimos los actores políticos y sociales
que impulsamos la autorización y la posterior instalación
de las actividades previstas y, compartimos la idea que esta inversión
era una herramienta para el impulso del sector productivo y el
embellecimiento de la ciudad. El objetivo general, era el atraer
nuevos capitales de inversión, generar mano de obra y fundamentalmente
desarrollar un polo de atracción turística que fortalezca
a la ciudad como productora de nuevos servicios.
Una de las
inversiones, quizá la de mayor impacto, fue sin duda el
Casino. Esta actividad emplazada a metros del centro comercial
histórico santafesino permitió además la
refuncionalización del ex-sector portuario y fortaleció
su desarrollo urbanístico y comercial a través del
denominado "Master Plan".
Es evidente,
que su formato actual, con horarios libres y precios competitivos,
no esta aportando cabalmente a ese objetivo primario, En todo
caso podría estar desdibujándolo ya que aparece
fundamentalmente abasteciendo a una demanda interna, y dificulta
la idea de equilibrio para el desarrollo saludable y sustentable
de la ciudad.
Basta con mirar algunos números
acerca de la encuesta que ordenara el propio Gobierno de la ciudad
en donde menos de un 10% de los clientes se alojan en hoteles
de la ciudad, mas del 50% son de un nivel económicamente
bajo y aproximadamente solo el 30% pertenecen a otras ciudades.
El Estado
debe ser el custodio de que aquellas buenas intenciones se concreten,
para que situaciones no previstas, afecten e impacten negativamente
en otros sectores. El Estado, entonces, no puede estar ajeno a
sus propios datos y no imaginar consecuencias en ese sentido.
Y actuar en consecuencia.
Para quienes
creen que el mercado,
regula y equilibra todo, bastará ver lo ocurrido en el
sector de la ruta 168, que en la zona de escurrimiento hídrico
se instaló -el otrora- centro comercial Paseo del Sol,
terreno comprado por una empresa privada con el cargo para su
promoción. Pero hoy parece no ser ya de interés
al mercado, pues inclusive modificaría el destino para
el cual había sido adquirido.
¿Donde
quedaron aquellos fundamentos que sostuvieron la necesidad de
un Paseo de compras frente al barrio "el Pozo"? ¿Cuáles
son los motivos por los cuales hoy ya no interesa para el desarrollo
de la ciudad el impulso de dicho emprendimiento? ¿Es el
mismo el impacto de un depósito que el de un Centro Comercial?
Es por ello
que estamos convencidos que no debemos, ni podemos dejar libradas
las oportunidades a la voluntad del mercado y al solo interés
empresarial. No obstante podemos y debemos imaginar posibilidades
en donde esta inversión y otras sirvan para un verdadero
desarrollo de la ciudad. Nobleza obliga, pensábamos y sosteníamos
oportunamente que el Casino y su entrono así como sus actividades
emergentes podrían haber servido para impulsar el mejoramiento
y refuncionalización de otro sector atrayente como lo es
la Ex Estación Belgrano y sus 10 hectáreas también
ociosas y con un notable deterioros.
Por todo ello
necesitamos un Estado atento, en los disensos y los consensos.
Por ello sostenemos
que en función de preservar el objetivo inicial, es necesario
direccionar acciones, para impulsar la promoción de actividades
en donde sean fundamentalmente los visitantes de otras regiones
quienes generen los recursos y las condiciones para el financiamiento
de esa gran inversión. La región debe aumentar los
recursos, no repartir solo los ya existentes.
Por tanto,
es necesario y seguimos sosteniendo la necesidad de realizar evaluaciones
y monitorear si el objetivo inicial se cumple, o si por el contrario
esta actividad es financiada en detrimento de otras actividades
productivas de nuestra ciudad.
Es
por ello que afirmamos: No fue la voluntad del mercado la que
posibilitó la autorización de los casinos en la
Provincia y en la ciudad. Fue la voluntad política de generar
un polo productivo la que posibilitó la instalación
de esta actividad. Con objetivos claros y precisos. Hoy debemos
recuperar la voluntad política para que aquellos objetivos
verdaderamente se cumplan.
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