10/12/2008 - Inversiones y desarrollo en la ciudad

Recuperar el rol del Estado como custodio de las buenas intenciones.

El Casino no se instalo en la ciudad por voluntad del mercado. Se instaló por voluntad política y con objetivos claros y precisos. Hoy debemos recuperar la voluntad política para que aquellos objetivos se cumplan
El Estado Provincial y Municipal de Santa Fe dio oportunamente el impulso para posibilitar nuevas inversiones a desarrollar en tierras del ex - puerto de la ciudad.

Casi sin distinción de sectores, muchos fuimos los actores políticos y sociales que impulsamos la autorización y la posterior instalación de las actividades previstas y, compartimos la idea que esta inversión era una herramienta para el impulso del sector productivo y el embellecimiento de la ciudad. El objetivo general, era el atraer nuevos capitales de inversión, generar mano de obra y fundamentalmente desarrollar un polo de atracción turística que fortalezca a la ciudad como productora de nuevos servicios.

Una de las inversiones, quizá la de mayor impacto, fue sin duda el Casino. Esta actividad emplazada a metros del centro comercial histórico santafesino permitió además la refuncionalización del ex-sector portuario y fortaleció su desarrollo urbanístico y comercial a través del denominado "Master Plan".

Es evidente, que su formato actual, con horarios libres y precios competitivos, no esta aportando cabalmente a ese objetivo primario, En todo caso podría estar desdibujándolo ya que aparece fundamentalmente abasteciendo a una demanda interna, y dificulta la idea de equilibrio para el desarrollo saludable y sustentable de la ciudad.

Basta con mirar algunos números acerca de la encuesta que ordenara el propio Gobierno de la ciudad en donde menos de un 10% de los clientes se alojan en hoteles de la ciudad, mas del 50% son de un nivel económicamente bajo y aproximadamente solo el 30% pertenecen a otras ciudades.

El Estado debe ser el custodio de que aquellas buenas intenciones se concreten, para que situaciones no previstas, afecten e impacten negativamente en otros sectores. El Estado, entonces, no puede estar ajeno a sus propios datos y no imaginar consecuencias en ese sentido. Y actuar en consecuencia.

Para quienes creen que el mercado, regula y equilibra todo, bastará ver lo ocurrido en el sector de la ruta 168, que en la zona de escurrimiento hídrico se instaló -el otrora- centro comercial Paseo del Sol, terreno comprado por una empresa privada con el cargo para su promoción. Pero hoy parece no ser ya de interés al mercado, pues inclusive modificaría el destino para el cual había sido adquirido.

¿Donde quedaron aquellos fundamentos que sostuvieron la necesidad de un Paseo de compras frente al barrio "el Pozo"? ¿Cuáles son los motivos por los cuales hoy ya no interesa para el desarrollo de la ciudad el impulso de dicho emprendimiento? ¿Es el mismo el impacto de un depósito que el de un Centro Comercial?

Es por ello que estamos convencidos que no debemos, ni podemos dejar libradas las oportunidades a la voluntad del mercado y al solo interés empresarial. No obstante podemos y debemos imaginar posibilidades en donde esta inversión y otras sirvan para un verdadero desarrollo de la ciudad. Nobleza obliga, pensábamos y sosteníamos oportunamente que el Casino y su entrono así como sus actividades emergentes podrían haber servido para impulsar el mejoramiento y refuncionalización de otro sector atrayente como lo es la Ex Estación Belgrano y sus 10 hectáreas también ociosas y con un notable deterioros.

Por todo ello necesitamos un Estado atento, en los disensos y los consensos.

Por ello sostenemos que en función de preservar el objetivo inicial, es necesario direccionar acciones, para impulsar la promoción de actividades en donde sean fundamentalmente los visitantes de otras regiones quienes generen los recursos y las condiciones para el financiamiento de esa gran inversión. La región debe aumentar los recursos, no repartir solo los ya existentes.

Por tanto, es necesario y seguimos sosteniendo la necesidad de realizar evaluaciones y monitorear si el objetivo inicial se cumple, o si por el contrario esta actividad es financiada en detrimento de otras actividades productivas de nuestra ciudad.

Es por ello que afirmamos: No fue la voluntad del mercado la que posibilitó la autorización de los casinos en la Provincia y en la ciudad. Fue la voluntad política de generar un polo productivo la que posibilitó la instalación de esta actividad. Con objetivos claros y precisos. Hoy debemos recuperar la voluntad política para que aquellos objetivos verdaderamente se cumplan.

 

Leonardo Simoniello
Diputado Provincial

 


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